5 mar. 2013

Lector



Llueve allá afuera
el viento musicaliza
ambiente perfecto
para una tarde literaria.
Te veo a contraluz
y descubro un libro
en el braille de tu cuerpo
me propongo descifrarlo.

Busco detrás de tu oreja
la primera palabra
pero es solo una coma
y sigo hasta tu cuello.
No entiendo con mis manos
asi que cambio el traductor
uso mis labios
y puedo leerte mejor.
Tu cuerpo no fue hecho
para verse de corrido
sino como Rayuela
siguiendo caminos.

Ni prólogos, ni introducción,
en tu pecho un colgante suma
dos poemas enfrentados
sobre maternidad y pasión.
Tu vientre esconde una novela
de inseguridades y ansiedades
y tu ombligo
es un punto suspensivo.

Quiero seguir
pero tu ropa
es un laberinto borgiano
paso esa hoja con mis manos.
Un signo de interrogación
encierra un relato
de humedad tropical
y boca contra boca.
Silencio silabas
gemidos puntuación
gritos frases sueltas
y nuestra respiración.

En otros idiomas
también te quiero
lenguas desconocidas
que prueben tu texto.
No voy a moverme, no.
Ésta saga me atrapo,
se que el final va a ser feliz:
ésta no es una historia de Amor.

Matias Humaran


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