2 jun. 2009

Nuevo Mundo


Mi vida, triste carabela azotada por nostalgicos huracanes y muchas veces aprisionada en remotos sueños helados, jamas hasta ahora habia estado en costas tan llenas de vida. Puerto deseado creador de ensueños donde no legan las rafagas de mi tristeza.

Con que gusto voy a atravesar eternidad de veces los mares llenos de tragedias en una repetida Odisea solo para llegar y poder divisar una y otra vez mi salvacion al verte a lo lejos. Con la esperanza y las ansias del naufrago voy a anunciar el descubrirte en la distancia, voy a anclar en tus playas y rogar al destino que no infecte de hastio tus tibias, atractivas y amables aguas y me permita siempre llegar a vos, mi Nuevo Mundo.

Se que si encallara en los arrecifes abatidos o en las grises islas del archipielago de la desolacion, tu sonrisa seria la calida brisa que llenaria esta vela desgarrada y carcomida moviendo este desgastado navio con ternura de ola ante la arena.

Cansado de que todas las brujulas me confundan y lleven siempre a la inmensidad solitaria del desengaño, escribi tu nombre con las estrellas en el firmamento de utopias para no volverme a perder nunca mas admirandote en lo mas alto, encontrando en vos mi guia y salvacion.

Cuando el tiempo te oculta en la lejania, la tripulacion de este barco casi fantasma se desvive por volver a vos. Para descubrir lo desconocido, embriagarse del delicioso licor de tus caricias e intentar descifrar el tesoro que cambio por universo lleno mi espacio vacio.

Es que, amiga, despues de años de navegar tristemente por la soledad sin encontrar buen puerto, al apreciar la luz que irradia el faro de tu alma, mi dañada nave encandilada de armonia pone rumbo a tu orilla donde puede descansar y al fin amarrarse a un muelle aliado y vivo.



Matias Humaran

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