14 abr. 2009

A Isa (Ñe)



Acá están mis versos para vos,

testamento cierto y escrito

de mi corazón que creía marchito

que brotó en la arena por tus besos.



Se que de amor tu vaso esta vacío.

Pero aun si mis sentimientos pierden la calma,

aunque se me desgarre el alma,

tu vaso va a rebalzar igual que el mío.



La noche apresura sus tules,

tierna espía de fríos ojos azules,

es que sabe que con su llama oscura

dulcificará mis besos y tu hermosura.



No existe, ni va a existir, silencio o poema

que exprese la perfecta alegría suprema

de que mi pecho, antes vacío, te sirva de almohada.

De entender, así, que la muerte no significa nada.



El cielo llora felicidad al verte bella y dormida,

y como a mí, no le importa si es mañana o ayer.

Sintiéndote respirar que se pase mi vida,

no me afecta que el mundo acabe al amanecer.



Sin querer, y sin creer, hiciste mil hogueras

de lo que era una brasa oculta y olvidada

opacando al sol, eso pasó, aunque vos no lo vieras.

Suavecito me reviviste, con un beso y una mirada.



Hoy me entrego a vos como un arroyo al río,

para que así sea tuyo todo lo que es mío.

Si alguna vez he sufrido el dolor se ha ido,

ahora se que este amor esta más acá del olvido.


Matías Humarán
Tuku

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